En muchos equipos, las ideas se tratan como territorio: algo que defender, ganar o perder. Cuando eso ocurre, la colaboración se convierte silenciosamente en competencia, y rara vez surge la mejor forma de pensar entre los miembros del equipo. Los líderes luego se preguntan por qué las reuniones se sienten seguras, pero las decisiones relevantes y eficaces son escasas.
Un enfoque diferente comienza con la idea de una mentalidad de generosidad y abundancia. Stephen Covey (1991) se refiere a esta como la creencia de que hay suficiente éxito, reconocimiento y valor para todos. Cada puesto y rol es único y cada persona aporta una contribución digna de ser reconocida. En un contexto de equipo, esto aleja al liderazgo de «quién es mejor o qué idea gana» y se acerca más a «cómo se combinan nuestros esfuerzos e ideas para crear algo mejor de lo que cualquiera de nosotros podría producir solo».
Esto no trata de abordar el tema de la abundancia como recurso o como concepto místico, sino más bien de la generosidad del pensamiento. Las ideas no son afirmaciones en competencia: son más bien bloques de construcción. La contribución de una persona no se reemplaza por la de otra, sino que se refina, se expande o se fortalece con ella. Esta cosmovisión de generosidad de pensamiento no es una tarea fácil, pero libera a las personas hacia el aprendizaje y el desarrollo, y a las organizaciones hacia la innovación y el crecimiento.
Crear este entorno requiere un liderazgo intencional.
El trabajo de Amy Edmondson sobre la seguridad psicológica pone de manifiesto que las personas necesitan sentirse seguras al hablar, sin miedo a la vergüenza ni al castigo. En tales entornos, la disidencia en torno a las ideas no ha de ser personal, sino un acto de productividad grupal. Es un asunto de dirigir las ideas, no de dirigir a los individuos. Cuando hay desacuerdos, el objeto de enfoque y de debate son las ideas, no las personas. A las personas las cuidamos, mientras que a las ideas las pulimos hasta convertirlas en mecanismos colaborativos de expansión y en vehículos concertados de transformación.
Los líderes moldean esta cultura de generosidad cognitiva modelando la curiosidad, invitando a la crítica constructiva y respetuosa y respondiendo al desacuerdo con apertura en lugar de defensividad. Con el tiempo, los equipos dejan de proteger las ideas y empiezan a mejorarlas en conjunto. El objetivo no es el acuerdo, sino la contribución. No la dominancia, sino el diseño colaborativo.
Pregunta de reflexión: ¿En tu equipo se están defendiendo o desarrollando colaborativamente las ideas?
Si quieres que tu equipo crezca de forma colaborativa y con una mentalidad de amplitud y generosidad, podemos ayudarte. Contáctanos en info@leadershiftglobal.com





