El impacto del coaching eficaz en el desarrollo de líderes emocionalmente hábiles
¿Qué tan bien crees que apoyas a los demás para que reconozcan y gestionen sus emociones?
El éxito en el rendimiento de una persona tiene mucho que ver con su capacidad para gestionarse a sí misma con inteligencia emocional, seguridad o confianza. Investigaciones de prestigiosas universidades norteamericanas, como la Universidad de Yale y la Universidad de Stanford, entre otras, atribuyen el 20% del éxito personal a la educación formal (académica). El 80% restante está relacionado con el desarrollo de una emocionalidad saludable, incluyendo aspectos como una actitud positiva, autodisciplina, capacidad de persistir ante las decepciones, empatía, esperanza, capacidad de compromiso y de conectar con los demás, entre otros.
Un papel clave de un líder-coach es servir como catalizador de ideas transformadoras, ayudando a las personas a alcanzar una comprensión más profunda y mayor claridad sobre sus pensamientos, emociones y decisiones. Al guiar a otros en procesos de autoconciencia y desarrollo personal, el líder-coach fomenta la seguridad emocional y la confianza, empoderándoles para afrontar los desafíos de manera más eficaz.
El autor Paul Ekman creía que las emociones son señales que guían nuestras interacciones, experiencias y decisiones. Decía que nuestras emociones nos guían, especialmente cuando se trata de afrontar momentos, situaciones y tareas difíciles que son demasiado importantes para dejarlas solo en manos del intelecto; situaciones como peligros, pérdidas dolorosas, la persistencia de un objetivo a pesar de los fracasos, los lazos con una pareja y la formación de una familia. Cada emoción ofrece una disposición definida para actuar; cada una nos señala una dirección que ha funcionado bien para afrontar los desafíos repetidos de la vida humana.
Según mi experiencia como coach profesional, he podido comprobar cada vez más que los mayores obstáculos para que las personas avancen en la consecución de sus objetivos no son externos, sino internos, y que normalmente se asocian con la forma en que se gestionan las emociones. Factores internos como el miedo, la inseguridad, la falta de confianza y la incapacidad para gestionar el estrés a menudo dificultan que las personas alcancen sus objetivos. Las dificultades para adaptarse al cambio, asumir riesgos o afrontar la incertidumbre están todas ligadas a la gestión emocional. Abordar estos desafíos es crucial para el éxito personal y profesional.
El líder-coach actúa como facilitador de la conciencia emocional del colaborador, ya que es una forma de desarrollar un colaborador más seguro emocionalmente y aún más resiliente ante el embate de la realidad. Sin conciencia emocional, es muy difícil gestionar bien las emociones, lograr estabilidad y centrarse en alcanzar objetivos. El sabio rey Salomón lo ilustró cuando dijo: «Como una ciudad cuyos muros han sido derribados, es una persona que carece de autocontrol» [Proverbios 25:28 NVI]. Las personas pueden gestionar mejor las emociones de las que son conscientes.
En el contexto de un proceso de coaching en el ámbito organizacional, una práctica útil para promover la confianza emocional del colaborador/coachee es ayudarle a identificar sus propias emociones, especialmente al enfrentarse a situaciones difíciles. Una vez identificada una emoción, un coach de liderazgo puede preguntar qué le gustaría hacer al colaborador con esa emoción y hacia dónde lo está llevando. Otra práctica útil es acompañarle a explorar sus talentos, habilidades y capacidades, como una forma de que tome conciencia de su potencial y de su capacidad para afrontar la realidad. Este tipo de facilitación cataliza la confianza del colaborador en sus habilidades para afrontar el desafío que se avecina, resultando en una mayor seguridad emocional. Asimismo, ayuda en este proceso a acompañar al colaborador en la elaboración de un inventario de los recursos (conocimientos, información, alianzas, etc.) que dispone para avanzar y alcanzar sus objetivos.
A medida que el líder-coach fomenta la conciencia y el desarrollo, es esencial recordar la visión de J. Meyer: la estabilidad emocional desbloquea la verdadera capacidad. En un entorno de apoyo que prioriza la autoconciencia emocional, la estabilidad y la madurez, las personas pueden aprovechar plenamente sus fortalezas y alcanzar su máximo potencial.
Adaptado del libro «LÍDER Excepcional COACH Transformacional: Poder para desarrollar liderazgo y transformar organizaciones, una conversación a la vez» (2020) por el Dr. Jesús Sampedro y el Dr. Arnoldo Arana.





