El liderazgo es más que solo rasgos. Tiene que ver con lo que uno hace, con quién está y con quién uno es. El liderazgo se inicia por comprenderse mejor a uno mismo (puntos débiles y fuertes, valores, personalidad, etc.). El líder, después de asumir su rol y su responsabilidad, logra conectarse de manera especial con los seguidores.
El liderazgo es algo que se puede aprender. El liderazgo no es una especie de club exclusivo para quienes ya nacieron con la membresía. Las características personales que constituyen la materia prima del liderazgo pueden adquirirse. Enlácelas con el deseo de hacerlo líder y nada le impedirá alcanzarlo.
El liderazgo se desarrolla, no se manifiesta. Siempre surgirán líderes natos, pero para permanecer en la cúspide todo líder debe desarrollar las características propias del liderazgo. Según el Center for Creative Leadership, el desarrollo de liderazgo es la “expansión de la capacidad de una persona para ser efectiva en los roles y procesos de liderazgo”. Las personas deseosas de llegar a ser líderes pueden serlo si descubren las claves que les ayudarán a serlo. Existe evidencia que muestra que los tres factores que contribuyen a la formación de un líder son: genética (Asuntos innatos), Experiencias (Asuntos vivenciales) e intervenciones (Asuntos de aprendizaje). Las relaciones significativas (Coaching y/o mentoring) forman parte de las intervenciones, ya que catalizan el aprendizaje y facilitan el desarrollo integral del líder mediante un modelo de interacción personificado y no formal.
Johnson, C. E. and Hackman, M. Z. (2000). Leadership: A Communication Perspective. 3rd Edition. Waveland Press.





