Toda persona atraviesa por diversas etapas en su vida. Cada etapa tiene un esplendor particular y cede paso a otra nueva en medio de procesos de transición o crisis serios. En su artículo del Harvard Business Review titulado “Las Siete Edades de un Líder”, el autor de liderazgo Warren Bennis logró parafrasear las siguientes etapas de Shakespeare: Infante, Niño de Escuela, Amante, Soldado, General, Hombre de Estado y Sabio. El mismo Bennis comenta que “Una manera de aprender sobre liderazgo es observar cada una de estas etapas de desarrollo y considerar los asuntos y las crisis típicos de cada una de ellas”.
Tener la perspectiva adecuada en cada etapa y gestionar la transición entre ellas es importante en la vida de todo líder para garantizar la perdurabilidad de su gestión; sin embargo, las escuelas de negocios no parecen estar preparando a los líderes para esas crisis. Esta realidad inspira la búsqueda de sabiduría, responsabilidad y congruencia a lo largo de la vida del líder; y, para tal fin, resulta de gran beneficio la intervención de un coach como agente de cambio, acompañante o, sencillamente, alguien que acompasa entre etapas. En este sentido, un buen despliegue de capacidades por parte de un coach implicará crear conciencia de la situación (según sea la etapa en la que se encuentra el líder), enfocar hacia lo esencial, mantener el ánimo y el avance hacia metas claras, entre otras. El coach será un catalizador, facilitador y optimizador de los procesos que experimente el líder a través de sus propias transiciones de carrera o de vida, y hacia la obtención de resultados superiores.
Bennis, W. (2004) The Seven Ages of the Leader. Harvard Business Review. Boston, Ma.





