El Triángulo del Desempeño

El Triángulo del Desempeño

Al reflexionar sobre cómo empoderar a nuestros equipos y ayudar a quienes nos rodean a navegar el cambio, me gustaría compartir un concepto simple pero poderoso que aprendí de mi padre. Es algo que se ha quedado conmigo a lo largo de los años: fácil de recordar y de aplicar. Él lo llama “El Triángulo del Desempeño”, y lo he encontrado increíblemente útil para guiar a otros en procesos de transformación. No estoy seguro si él lo creó o lo tomó de alguien más, pero de cualquier forma vale la pena compartirlo.

El triángulo está compuesto por tres elementos clave:

1. Saber hacer (Know-How)

Esto incluye las habilidades y los conocimientos.
¿Las personas entienden lo que se supone que deben hacer?
¿Tienen la capacitación y la información necesarias para adaptarse a un nuevo proceso o desafío?
Sin el adecuado saber hacer, incluso las mejores herramientas pueden quedar subutilizadas.

2. Herramientas

Se refiere a si las personas cuentan con los recursos necesarios para realizar su trabajo de manera efectiva.
¿Tienen los sistemas, el software o el equipo adecuado?
A veces los problemas de desempeño no tienen que ver con la capacidad o el esfuerzo, sino simplemente con no contar con lo necesario para tener éxito.

3. Motivación

Por último, la motivación se relaciona con el impulso y la energía que las personas aportan a su trabajo.
¿Están inspiradas?
¿Están entusiasmadas por adoptar algo nuevo?
Las personas necesitan más que capacidades: necesitan creer en lo que hacen y en por qué lo hacen.

Cómo los líderes pueden usar el triángulo

Comprender el Triángulo del Desempeño es una cosa, pero ¿cómo lo aplicamos? Como líderes, debemos atender los tres vértices del triángulo si queremos impulsar el cambio y apoyar el desempeño. Aquí hay tres acciones prácticas:

1. Capacitar y desarrollar

Si el problema es la falta de saber hacer, debemos entrenar y equipar. Esto puede incluir capacitación formal, mentoría o simplemente facilitar el acceso a la información correcta. El aprendizaje debe ser accesible y continuo.

2. Proveer las herramientas adecuadas

A veces no es un tema de conocimiento, sino de infraestructura. Puede que las personas sepan exactamente qué hacer, pero no cuenten con las herramientas para hacerlo de manera eficiente. Esto puede implicar mejorar software, eliminar cuellos de botella en los procesos o asignar el presupuesto adecuado para actualizar sistemas.

3. Inspirar y desafiar

Las personas crecen cuando son desafiadas, pero el desafío debe ser alcanzable. Exigir demasiado, demasiado rápido, puede provocar agotamiento. Nuestro rol es inspirar el crecimiento, ayudarles a salir de su zona de confort y apoyarlos con una visión en la que puedan creer. La inspiración alimenta una motivación sostenible.

Reflexión final

Cuando nos enfocamos solo en uno o dos elementos del triángulo, el desempeño se resiente. Podemos tener empleados muy motivados sin herramientas, o equipos bien capacitados pero sin inspiración. La clave está en equilibrar los tres.

Este marco simple me ha ayudado a identificar brechas de desempeño y a guiar a otros a través del cambio de manera más efectiva. Espero que sea tan útil para ustedes como lo ha sido para mí.

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