Anteriormente, mucha gente esperaba que sus líderes o el departamento de Recursos Humanos de su organización le dijera en qué programas o procesos de formación debía participar para desarrollarse. Eso está cambiando. Muchas organizaciones hoy están delegando o compartiendo la responsabilidad del desarrollo con su gente. En el argot moderno del desarrollo de liderazgo, algunos autores hablan del desarrollo de culturas con “Autonomía del Desarrollo», que no es más que la autoactivación responsable del aprendizaje de lo que se necesita para cumplir efectivamente con su rol de liderazgo. Las organizaciones de hoy quieren ver personas más activa, crítica y conscientemente decidiendo sobre su formación, su futuro en la organización y su desarrollo. Con la expectativa de que, mientras más alto sea el nivel de responsabilidad de una persona en una organización, más autónomo ha de ser su plan de desarrollo y mayor apoyo ha de prestar al diseño del plan de desarrollo de otros.
Ahora bien, un dilema que surge es, ¿Hasta qué punto cada persona en la organización tiene la capacidad de saber que necesita para desarrollarse? Este dilema incluso se amplifica al considerar los detalles de las intervenciones a tomar en formación (tema, duración, proveedor, fecha, etc.), las experiencias de aprendizaje a inducir (Ejm. viajes, proyectos retadores, etc.), y las particularidades de cada uno, es decir, reconocer que no todos se desarrollan igual (ni al mismo ritmo, ni a través de los mismos mecanismos). En vista de lo anterior, es posible concluir que quizás sean solo algunos pocos los que puedan diseñar e implementar solos su plan, y por consiguiente les convenga diseñarlo con el apoyo sabio y estratégico de otros líderes y de los expertos en la organización. En este sentido, la sabiduría consiste en escuchar a muchos, escudriñar diversas perspectivas y tomar lo bueno en pro de diseñar un rumbo específico de acción para el desarrollo de habilidades de liderazgo. En ocasiones la organización proveerá todas las iniciativas necesarias y en otras quizás corresponda confeccionarlas afuera de ella. Lo importante es tomar las riendas del proceso y reconocer que no se trata solo de autonomía o dependencia, sino de confeccionar un esquema colaborativo que desarrolle las habilidades necesarias para producir los resultados requeridos en esta compleja era.




